La prueba, como su nombre indica, consiste en hacer el camino del Rocio a pie, en total son 56 kilometros practicamente llanos y cuya mayor dificultad se encuentra en el tramo final donde se pasa por la Raya real, terreno arenoso y salpicado por enormes charcos que había que vadear tirando de ingenio para mantener secos los pies.
La organización de la prueba ha sido excelente, el camino se encuentra perfectamente señalizado, avituallamientos cada 7 kilometros (exepto en los últimos 16 kms) y voluntarios en todos los cruces y acompañando a los ultrafondistas gran parte del camino.
A la llegada en la casa Hermandad de Coria nos esperaba una merecida comilona rodeado de los compañeros y familiares, entrega de trofeos a todos los participantes y autobus de vuelta con ambiente rociero a tope.
Poquitos corredores, creo que debido a la cercanía de otra prueba de ultrafondo, el Homenaje a la legíon, la próxima semana.
Nosotros tras el madrugón correspondiente llegamos a Coria con tiempo suficiente de recoger las acreditaciones y tomarnos un buen desayuno cortesía de la organización. A las 7 aprox dan la salida y a los pocos metros Juanma empieza a quedarse y el ritmo es mas lento de lo habitual. Vamos en grupito con algunos corredores hasta el primer avituallamiento y a la salida de este veo que Juanma no va bien, conozco bien sus ritmos y algo no marcha. Él mismo se va dando cuenta y aunque no quiere hacer comentarios negativos, la semana la ha pasado con faringitis y antibioticos y le está pasando factura. De este modo y trotando vamos haciendo kilometros, algunos tramos los dos solos y otros acompañados de otros corredores, unos mas expertos que nos aconsejan para los 101 de Ronda y otros mas noveles que derrochan entusiasmo. Así llegamos al 30 (Villamanrique de la Condesa) practicamente sin haber dejado de correr. En este avituallamiento hacemos una paradita un poco mas larga, nos comemos un bocata, unos refresquitos y reanudamos la marcha. Del 30 al 40 es el tramo mas feo ya que discurre por una carretera poco transitada y con rectas interminables, aparte hace un día espléndido y el calor aprieta bastante. Juanma sigue avanzando constante y sabiendo sufrir, a la debilidad postfaringitis se le une unas molestias en la cara externa de la rodilla. La cosa va adquiriendo tintes algo dramáticos, para hacerlo todo mas llevaderos vamos comentando chorradas una detras de otra, así llegamos al último avituallamiento sobre el 40 y a continuación nos adentramos en la Raya real. Durante gran parte de estos kilometros nos estuvo acompañando un chaval de la organización en su bici de montaña, muy simpático y con mucho vicio a la hora de vadear charcos inmensos sobre las dos ruedas. La Raya Real es un camino ancho totalmente inmerso en Doñana, un lugar espectacular donde correr no es facil ya que a medida que se avanza cada vez hay mas arena. Ya aquí estamos bastante cansados y hacemos gran parte de los últimos kilometros caminando, cruzandonos con cantidad de gente montando a caballo y pasando por alguna que otra finca impersionante. Finalmente llegamos a la aldea no sin antes hacer gala de nuestra galantería y dejando pasar a la única mujer que llegó a meta, una auténtica campeona que se emocionó muchísimo al cuzar el arco.
Desde aquí felicitar a Juanma por acabar la prueba en condiciones muy adversas y apenas sin quejarse. En los 101 se va a salir.
Saludos a todos.