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17 junio 2008

Zarautz 2008


El Sábado 14 se celebro el Triatlón de Zarautz. Allí estuvimos Juanma, Rafa y yo.
Al igual que hace dos años nos quedamos a dormir en Leku-Eder, un lugar paradisíaco metido en pleno monte. Durante los dos días previos nos dedicamos a comer, descansar y dormir. Así llegó el sábado, el día de la prueba. Por primera vez en varios años de tris llegamos con suficiente tiempo a boxes y lo preparamos todo tranquilamente. Luego nos fuimos a esperar el autobús que nos llevaría a Getaria, punto de salida. Como somos gente importante, durante la espera nos hicieron una entrevista para la televisión de Donosti.
Una vez en Getaria, nos ponemos los neoprenos y nos dirigimos a la línea de salida, sin mas tiempo nos dan la salida. Se trata de una travesía marítima de 2500 metros, personalmente se me hizo bastante larga, no veía el momento de encarar la playa de Zarautz. Rafa desde el primer segundo se marchó por delante, Juanma y yo nadamos juntos hasta la mitad y luego nos separamos. Por fin llegamos a las bicis. Hago la transición rapidita y salgo. Tras los primeros metros de bici ya veo que algo no marcha bien, mis piernas no tienen nada de fuerza, la bici me pesa 1000 kilos. Ya en la primera subida al puerto de Meagas me pasa Juanma, voy altísimo de pulso y no puedo ni siquiera hacer el intento de seguirle. La bici se me hace durísima psicológicamente, durante todo el recorrido no para de pasarme gente y no puedo hacer nada. Pienso que ni de coña paso el tiempo de corte, me resigno y tiro palante. Tras 70 kms llega el punto más temido-esperado, “El muro de Aia”. Son rampas del 20% con una final del 30%, una autentica locura. Curiosamente es el único punto de la bici que mis piernas funcionan y subo más o menos bien, eso sí practicando la técnica de zigzaguear. El repecho final es de locos. Una vez arriba de Aia miro el tiempo y hago mis cálculos, me doy cuenta de que bajando dándole caña paso el corte. Me lanzo a una bajada fuerte, pedaleando todo lo que me daban mis piernas, ya voy a acabar la bajada y me queda más o menos un kilómetro y medio, cuando de repente pego un llantazo muy fuerte y pincho la rueda. Deprimente. Veo que se me va el corte, que se le va a hacer. Me resigno y reparo el pinchazo. Termino la bici y llego a la transición, fuera de corte, el juez no tiene miramientos. Algunos compañeros triatletas en la misma situación terminan ahí el triatlón, yo paso y continuo. Empiezo la carrera y me encuentro bastante bien corriendo, a buen ritmo pero con cautela para no desfondarme, toda la carrera con buenas sensaciones y algo de frió al final. Finalmente llegada a meta y reencuentro con mis dos compis, las dos makinas humanas. Tras beber y comer masajito de rigor.
Personalmente muy contento, pues el objetivo era acabar. Ahora a recuperarse y deportivamente pensar en el Titán.
Saludos.