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04 junio 2012

Ironman Extrememan Salou 2012


Hola a todos,
Ayer tuvo lugar el Ironman “Extrememan de Salou”, triatlón con las distancias de 3.8 kms de natación, 185 de bici y 42.2 de carrera a pie.
Sobre Salou comentar que es una localidad absolutamente turística en esta época del año, la sensación es que hay mas rusos que españoles, por cierto me parecieron muy guapas las rusas en general. Los días previos cero ambiente triatletico, el pueblo es grande, hay mucha gente y luego me enteré que éramos solo 400, agujas en el pajar.
El viaje lo hice en coche desde Sevilla con Ricardo Cabrera a quien felicito por estrenarse a lo grande como Ironman en una prueba extrema, lo normal es escoger uno llano.
Ya el día de la prueba y con todos los típicos preparativos hechos nos dirigimos al mar, allí nos explican el recorrido y las boyas que hay que tomar, son dos vueltas, la primera mas corta. Desde fuera veo las boyas muy cerca y me parece que la natación no va a medir los 3.8 kms, en ese momento pienso que es una verdadera lástima.... (Ni de coña).
Cañonazo de salida y pa dentro, voy colocado en un lateral, la temperatura es agradable y de las temidas medusas ni rastro, como siempre me lo tomo con calma, pendiente de nadar lo más técnico posible dentro de mis limitaciones claro, rolido por aquí, brazada por allá, la manita por su sitio,...Al pasar la primera boya me emparejo con un compañero y veo que vamos al mismo ritmo, esta es la mía!!! Como perro viejo me dejo caer y me meto a sus pies, el tío encima se orienta bien, no me complico la vida y lo sigo hasta el final. Al salir del agua se lo agradezco, conmigo hacen lo mismo ya que se ve que tenía enganchado alguno que otro detrás.
Fin de la natación, sin duda para mí, la parte más fácil.
Primera transición, despelote total en boxes y me disfrazo de ciclista, echo de menos a Juanma, incluso soy cívico y me meto en un servicio a miccionar. El cielo está totalmente cubierto pero no llueve, miro de reojo y nadie coge el chubasquero, así que yo tampoco, ERROR, esta gente son de hierro.
A los 500 metros montados en la bici comienza a llover, genial!!!, con lo que me gusta a mi el agua. Como es habitual la peña me pasa como misiles, yo empiezo a coger frío y cada vez llueve mas fuerte, llego al km 20 congelado y los pies han calado totalmente, al menos veo que el cielo se va abriendo y por fin con el inicio del primer puerto deja de llover. Por primera vez pongo el desarrollo mas flojo de la bici y subo a 3 por hora, ya caerán pienso sobre los que me adelanta con pinta chunguilla, iluso. El puerto no me parece duro y se sube bien, así corono sin mas.
Comenzamos la bajada con la carretera mojada y aquí ocurre un altercado que creo marcará mi devenir en el Ironman. Antes de encarar la primera curva difícil de la bajada me adelanta un francés a toda velocidad, a 10 metros de mí y al trazar la curva se pega un ostión del 15, yo detrás me escapo de milagro. Paro a socorrerlo ya que se ha salido de la carretera. Lo ayudo a subir y espero a que llegue la moto de la policía, el tío sangra a lo bestia por un brazo y en estas que me mareo, cuando llega el policía no sabe si atenderme a mi o al francés...
Le digo que estoy bien y los dejo allí, a partir de ahí bajo mas lento si cabe, se me hace eterna la bajada, cuerpo cortado, medio mareado, carretera mojada, herraduras y la imagen del francés volando en mi mente, ideal!!!
A partir de aquí ya hasta el km 150 aprox. el sector de bici alterna repechos y bajadas sin parar, el asfalto es pestoso y parece que le han echado superglue, mas de un compi se para delante de mí para comprobar si van frenados en la rueda de atrás, a todos le digo lo mismo: -que agarra mucho!!!
Llegado al km. 80 me doy cuenta de no voy bien, no soy capaz de avanzar ni de bajar piñones en la bici, todo el que me adelanta desaparece de mi vista en cuestión de segundos y el sudor me cae como agua de un grifo, por primera vez en año creo que me ha dado una pájara. Llego al 100 y hay un avituallamiento especial tras coronar un puerto, decido para unos 20 minutos y ver si me recupero, intento comer pero me da mucha fatiga, estoy superagobiado, cero fuerzas. Desde el 100 al 185 voy totalmente solo, cuento en todo el trayecto 2 triatletas.
Continuo con la única esperanza de que me han dicho que a partir del 140 todo es bajada, es lo que me mantiene en la bici y a eso me agarro, corono el último puerto y allí, en el mencionado km 140 hay un avituallamiento, los voluntarios son unos cachondos, enhorabuena, me dicen, desde aquí todo pabajo, que alegría me entra.
Comienza la bajada y al llevar unos 10 kms me veo al nivel del mar, algo falla. O he calculado mal o debería estar ya en Salou. Delante mía una recta kilométrica de las que no se ve el final. El policía que socorrió al francés me reconoce, se pone en paralelo conmigo y empieza a darme conversación, le hago la pregunta fatídica: -sabes cuánto falta?, - ya estás ahí, unos 30 kms, en ese momento se me viene el mundo encima, no me veo capaz de pedalear esa distancia.
El policía desaparece momentáneamente y de repente me siento tan debil que me pongo a llorar, me duele todo y voy vacio, sin fuerza alguna, como cojones esto se ha convertido en un auténtico infierno, pienso. Por suerte para el poco orgullo que me quedaba en esos momentos para cuando el policía vuelve a aparecer yo ya me he secado las lágrimas, le digo que voy fatal y se queda conmigo claramente cuidándome, a partir de ahí hasta el final escoltado por la poli, primera vez en mi vida que siento que mis impuestos sirven de algo, al entrar en Salou nos despedimos y le agradezco cariñosamente sus cuidados, eres un makina sevillano!!! Me grita, no sé yo, pienso. Callejeando por Salou me da hasta vergüenza de lo tarde que he llegado, voy mirando al suelo.
Dejo la bici, no la quemo porque no tengo nada combustible a mano. El boxes completo de bicis, mi moral tocadita.
De nuevo despelote en boxes y me pongo mi mono de triatlón, pensaba cambiarme los calcetines pero me parece un esfuerzo demasiado grande, allí en boxes está el francés "suicida", le dedico la mas falsa de mis sonrisas, -mercy me suelta, -loco cabrón, pienso sin dejar de sonreírle, a alguien tengo que culpar, ahora me arrepiento de lo que me pasaba por la mente en esos momentos
Cuando me pongo de pie para correr me doy cuenta de que estoy temblando de pies a cabeza, madre mía tengo por delante todo un Maraton!!!, acabar esto va a ser épico.
Salgo a correr y veo que va a ser un maratón muy caluroso, estrategia clara, la única posible, ir despacito y bebiendo mucho. Poco a poco me vengo arriba y las sensaciones de la bici desaparecen, empiezo a adelantar gente, evidentemente todos llevan pulseras que indican cuantas vueltas llevan, pasarlos es facil, yo voy mas fresco, aun así me da moral, aparte mi experiencia es que puedo correr bien aunque esté muy cansado. Llego a la media maratón y voy bien, corro frenado sin dejarme llevar por la sensación creciente de euforia para no pasarme y no desfallecer en la última vuelta, el circuito es duro con una subida larga de dos kms, me entretengo con eso, la subo sin forzar y recupero bajándola. Por fin última vuelta, solo 10 kms mas, el estómago me ha ido molestando toda la carrera, pero es llevadero, pienso que mejor que me duela la barriga que las patas.
Último giro, según mis cálculos 3 kms, 2 de ellos de bajada, esto está hecho. Tras sufrir lo indecible me resulta imposible no emocionarme, me calmo y centro mis pensamientos en mis familiares, me gusta compartir estos últimos kilómetros con ellos, creo que es una buena costumbre. Empiezo tirando de recuerdos por mis abuelos y hago el recorrido hasta mis hijos, una vez mas pienso que soy un privilegiado. Los últimos cien metros los hago caminando tranquilo y saboreando la victoria que es cruzar esa meta, esta vez muy complicada de alcanzar.

Muchísimas gracias a todos, es increíble el trato que recibo por vuestra parte, hace que quiera seguir....
Un abrazo.
Manuel Olmo
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